Ocho consejos para un viaje largo en avión

Tras varios años trabajando de azafata de vuelo y MUCHAS horas de vuelo a mis espaldas, me veo capacitada para compartir algunos consejos que, sin duda, facilitarán bastante cualquier viaje de muchas horas. Podemos empezar por decir que un viaje de estas características, por muy animados que vayamos, es agotador. Pero, como todo en esta vida, siempre hay algunos trucos que pueden facilitarnos las cosas.

Pies hinchados
Pies hinchados

1. Ropa cómoda: Muchas personas tienen la extraña manía de vestirse con sus mejores galas para ese viaje tan soñado. O, incluso, de ir con el bikini puesto ya desde casa (¿¿¿???). ERROR, ERROR y ERROR. Hay que tener en cuenta varios factores: Primero, en el avión nos hinchamos. Cualquier prenda demasiado ajustada nos terminará haciendo daño y, desde luego, unos zapatos no muy cómodos nos harán jurar en arameo cuando queramos volver a ponerlos. Segundo, hoy en día la clase turista de casi todas las compañías aéreas del mundo ofrecen un espacio muy reducido entre los asientos, lo que no nos deja mucha opción de estirar las piernas mientras estemos sentados. Tercero, en un viaje largo seguramente querremos dormir en algún momento, y no es demasiado cómodo hacerlo con vaqueros. Con esto no quiero decir que tengamos que ir con un pijama entero y gorrito (lo he visto), pero, por ejemplo, la ropa deportiva es una genial opción. Mucha gente lleva esta ropa o un pijama en el bolso de mano y se cambia en el servicio del avión.

2. Comida: Normalmente (no puedo hablar por todas las compañías del mundo), los viajes de muchas horas ofrecen servicio de catering incluido en el precio del billete. Sin embargo, muchas veces, la cantidad de comida no es suficiente. Os aconsejo que, si no queréis pagar los precios del avión (os aseguro que no queréis), llevéis siempre algo más en el equipaje de mano, por ejemplo, un paquete de galletas y una botella de agua.

3. Comidas especiales: Este punto lo menciono a parte por su importancia. Las compañías con vuelos largos ofrecen la posibilidad de pedir un catering especial, bien por la propia web o bien en la mesa de facturación. Cuando hablamos de comidas especiales obviamente no me refiero a pedir un Big Mac con Fanta, sino a comidas para necesidades especiales relativas a salud o a religión. Me he visto muchas veces en la horrible situación de tener que ingeniármelas para inventarme un catering para algunos pasajeros que no la habían pedido y no podían comer nada de lo que teníamos.

Almohada de viaje
Almohada de viaje

4. Almohadas: ¿Sabéis ese horrible momento en el que nos quedamos dormidos sentados y nos despertamos cada vez que se nos cae la cabeza? ¿Queréis pasar así 15 horas de vuelo? Si la respuesta es que no, os recomiendo que llevéis una almohada de viaje. Si no os acordáis, todas las tiendas del aeropuerto las venden. Os aseguro que esto os puede cambiar la vida.

5. Accesorios de baño: Muchas compañías ofrecen un kit de viaje que los incluye pero, como nunca se sabe, recomiendo llevar un pequeño neceser con crema hidratante (en los aviones hay siempre un ambiente muy seco), cepillo y pasta de dientes y desodorante. Este consejo sí que me lo vais a agradecer.

6. Frío en el avión: El problema de la temperatura en los aviones es algo que nunca cambiará. A veces hace demasiado calor y a veces demasiado frío. En los aviones, los reguladores de temperatura normalmente se dividen por cabinas, es decir, la misma temperatura para ti y las siguientes ochenta filas de pasajeros. A eso le añadimos que, al dormir, la temperatura del cuerpo desciende. Por todo esto, aunque salgamos de una ciudad a 50 grados a la sombra, siempre deberíamos llevar una chaqueta y calcetines.

7.  Equipaje de mano: Aunque al viajar se nos permite llevar una maleta de mano, eso siempre queda sujeto a la disponibilidad de espacio en el avión. Es decir, puede que, si entramos los últimos, no quede espacio cerca de nuestro asiento o que no quede espacio en ningún sitio, en cuyo caso, bajarán nuestra maleta a la bodega y la recogeremos con el resto de equipaje facturado. Por ello, siempre es recomendable llevar un bolso de mano en el que llevemos todos nuestros objetos personales y documentación.

Entretenimiento en el avión
Entretenimiento en el avión

8. Entretenimiento: Importante, súper importante, mega importante. Las mejores compañías ofrecen un servicio de entretenimiento individual, es decir, una pantalla por pasajero con oferta de películas, música y juegos. Pero, también podemos encontrarnos con aviones que disponen de una pantalla para cada set de filas, por lo que no podemos elegir la programación o el momento. Y, por supuesto, también podemos encontrarnos en la situación de que Murphy venga a vernos con sus leyes y nuestra pantalla no funcione. Como ex azafata de vuelo que soy, os diré que éste es el pan de cada día.  Así, os aconsejo que siempre llevéis lectura, portátil o tablet con películas y auriculares.

Y con todos estos consejos, ya sólo puedo desearos un buen vuelo.

Equipaje: nueve consejos imprescindibles para tu maleta

Cómo hacer una maleta
Cómo hacer una maleta

Como todo en esta vida, incluso los viajes tienen su parte mala como, por ejemplo, hacer la maleta. Si señores, las maletas no se hacen solas. Podemos vivir en el siglo XXI, un siglo lleno de tecnologías que avanzan a la velocidad de la luz. Podemos vivir en un mundo en el que se pueden tener conversaciones a tiempo real con personas a kilómetros de distancia o tener toda la información del mundo a un solo click en el teléfono, pero seguimos viviendo en un mundo en el que las maletas no se hacen solas. Triste pero cierto. Y por ello, yo, buena samaritana, ofrezco información basada en mis meteduras de pata mi experiencia. Empecemos, pues.

1. Ropa: Antes de empezar a llenar la maleta con bikinis o abrigos, hay que mirar las predicciones del tiempo porque, (oh, sorpresa) en el Caribe también llueve y en Rusia hay verano. Sólo con poner en Google “tiempo Madrid”, por ejemplo, ya nos aparecen un montón de páginas con las predicciones para los siguientes 15 días. Para cuando nuestro viaje no sea sólo de vacaciones sino algo más largo, podemos, también, mirar páginas  sobre la ciudad en cuestión que contengan información sobre el clima. Pero, lamentablemente, no recomiendo esta segunda opción. En los últimos tiempos nos encontraremos muchos sitios en los que el tiempo ya no es como era (¿Calentamiento global?).

2. Prendas inesperadas: Como he mencionado en el punto 1, incluso en el Caribe puede llover (y mucho) e incluso en el país más frío del mundo puede haber piscinas climatizadas. ¡Siempre hay sitio para un bañador y un paraguas!

3. Farcruz14bmacia: Sobre todo para viajes largos o mudanzas en los primeros meses, no hay nada peor que necesitar una farmacia y no hablar el idioma ni conocer las marcas. Un pequeño botiquín nunca está demás. Podemos incluir aspirinas, tiritas y un termómetro.

4. Otros útiles: Igual que los útiles de farmacia, suelen ser cosas que todos tenemos en casa y nadie se acuerda de cuándo los compró. Por eso, cuando viajamos, no nos damos cuenta de que no lo tenemos hasta que realmente lo necesitamos. Podemos incluir, por ejemplo, un kit de costura, un kit de manicura, bolígrafos y papel y un largo etcétera que depende del estilo de vida de cada uno.

5. Móvil liberado: Cuando llegamos a otro país, lo mejor que podemos hacer es comprar uniphone-37856_640 tarjeta SIM con un número local para no depender de las altísimas tarifas de los operadores con roaming. Pero para poder utilizarlas, necesitamos un teléfono que esté liberado, puesto que cuando compramos uno con una compañía, lo normal es que no acepte tarjetas de otros operadores. Si ya hemos cumplido el tiempo de permanencia con nuestra compañía, ellos mismos lo pueden liberar. Si no, hay muchas tiendas que ofrecen este servicio por poco dinero. Aunque si nos vamos por mucho tiempo, mi recomendación es, directamente, utilizar un teléfono multi-Sim para, así, poder tener los dos números funcionando a la vez.

cosmetics-106982_6406. Productos de baño: Hay muchas personas que son un poco maniáticas en cuanto a comprar determinadas marcas. Mi consejo es no llevar nada. Casi todas las marcas se pueden encontrar en cualquier supermercado del mundo y son cosas que hacen aumentar mucho el peso de nuestro equipaje. Pero sí que aconsejo, sobre todo si llegamos en fin de semana, llevar productos en formato mini para poder sobrevivir un par de días hasta que podamos hacer la compra. Podemos rellenar alguna botellita pequeña que tengamos por casa o comprarlo. Los grandes supermercados suelen tener estos productos.

7. Dinero: Aunque vayamos con el dinero contado hasta el último céntimo para no pasarnTarjetas-de-creditoos de presupuesto, es recomendable contar con una tarjeta de crédito ACTIVADA (las tarjetas hay que activarlas antes de empezar a usarlas). Nunca se sabe lo que puede pasar, además de que, en ciertas ocasiones, las podemos necesitar, como para confirmar la reserva de un hotel o alquilar un coche. Además de esto, siempre es recomendable comprobar que nuestro banco no tiene limitaciones en el país de destino (es raro, pero pasa).

scales-147219_6408. El peso del equipaje: Normalmente, las compañías suelen permitir un peso por maleta de 23-32 kilos, dependiendo de lo lejos que sea el destino. Sin embargo, las compañías Low Cost, aunque ofrecen las mismas limitaciones, son de pago. Por ello, tenemos que tener muy en cuenta lo que queremos incluir en nuestra maleta. Lo mejor que podemos hacer es pesar la maleta en casa en una báscula normal antes de salir. Si no podemos, o si queremos estar más seguros, la podemos pesar en el aeropuerto antes de facturar (las cintas de las mesas de facturación son básculas y podemos usar las que no están utilizando en ese momento). Si vemos que nos sobra algo de peso, lo cambiamos a la maleta de mano y ¡listo!

9. Paciencia, paciencia y paciencia. Y, por supuesto, lo de sentarnos en la maleta para conseguir cerrarla, funciona.

Y, a partir de aquí, ya sólo queda ¡planear el viaje!

Y, hasta aquí, todos los consejos que mi cabecita puede recordar.

Nueva vida: cuatro miedos que todos tenemos y sus respuestas

“Siempre he querido viajar pero…”, “Nunca encuentro el momento pero algún día…”,“Es que como en casa no se está en ninguna parte”, “Es que sólo de pensar en comprar billetes, hacer maletas, aeropuerto…”, “Quiero vivir en otro sitio pero ¿y si no me sale bien?”

¿Seguimos con las excusas?

Empezaré por decir que viajar por primera vez y, sobre todo si hablamos de mudanzas, da miedo. Eso es normal para todos, incluyendo a los más “expertos” en la materia, que también hemos tenido esa sensación. Hablamos de viajar en general, pero no todos los viajes son iguales. No es lo mismo ir de vacaciones en compañía que ir solo. Ni es lo mismo viajar por placer que por trabajo. Y, por supuesto, no es lo mismo unos días fuera de casa que una mudanza. Cada uno de estos planes  produce una sensación diferente y requiere de un grado de valentía distinto.

Pero puesto que viajar por placer no es más que una decisión de querer o no querer (aunque aconsejo ENCARECIDAMENTE que lo hagáis), centraremos este post en las grandes decisiones. Mudanza, cambio de trabajo y cambio de vida.

Así que entrando ya en materia, propongo debatir las principales preguntas que todos nos hacemos al plantearnos estos cambios. Esas preguntas que yo también me he hecho miles de veces y que siempre he terminado contestando de la misma manera:

1.- ¿Y por mark-44031_640qué me voy a ir? Siempre he querido irme pero…lo que tengo aquí, aunque no es muy bueno, es suficiente para ir tirando…

-Por dónde empiezo… Primero: Siempre he querido irme pero… ¿Pero qué? Si en algún momento se te ha ocurrido irte es porque lo que tienes NO es suficiente para ti. Punto. ¿Por qué tienes que conformarte con algo que simplemente te vale para ir tirando? ¿Por qué no te puedes permitir soñar a lo grande? ¿Quién dice que no puedes? Por supuesto, no doy por sentado, ni mucho menos, que todos partamos de las mismas condiciones. Todos tenemos circunstancias diferentes en nuestras vidas; algunas más difíciles que otras. Pero sí creo que TODOS tenemos el derecho a soñar y a intentarlo. En este caso, podemos acudir a la siempre útil lista de pros y contras. La decisión empieza con una pregunta fácil: qué tienes y qué quieres tener.

2.- ¿A dónde voy?airport-285592_640

Depende. ¿Qué buscas?: ¿Una oportunidad laboral en tu campo?, ¿Aprender un idioma nuevo?, ¿Conocer una cultura diferente?, ¿Cambio de aires pero en una cultura similar?, ¿Simplemente irte lejos? (Parece raro, pero hay gente que sólo quiere ir al sitio más lejano posible).

3.- Cuando llegue no conoceré a nadie y estaré siempre solo.

ERROR. Con voluntad, predisposición y buenas maneras, conocer gente es lo más fácil del munimages (2)do. No es más que una red de relaciones empezada desde cero. Lo más normal es conocer a las primeras personas en el trabajo, pero puede ser en cualquier sitio. A partir de ahí, una persona te lleva a otra y el círculo se expande. Y hasta aquí solo he mencionado la manera “tradicional” de conocer gente. Pero os recuerdo que hemos tenido la gran suerte de vivir en la era de la tecnología, que nos permite entablar relaciones a través de un sinfín de redes sociales. Y qué mejor momento que éste para recordaros que sí, es verdad, los españoles estamos ¡en todas partes!

4.- ¿Y si no me sale bien?

Señores, si el avión va, también vuelve. Incluso si la cosa no sale bien, mi experiencia en el “sectordirectory-466935_640” me permite decir que lo que vale no es el destino, sino el camino. He tenido muchas experiencias buenas, pero también las he tenido malas. Y, sin embargo, no cambiaría ninguna. Porque incluso las malas nos enseñan a sobrevivir y a seguir adelante. La pregunta, entonces, debería ser: ¿Y por qué va a salir mal?. La palabra clave aquí es el optimismo que a veces brilla por su ausencia. ¡Y no lo digo sólo yo!

¡Nos vemos en el siguiente post!

Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar…

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Y no hay frase que pueda explicar mejor en menos palabras la forma en la que yo veo el mundo. Forma que intento enseñar a los que me rodean: los que no la han visto aún y los que se niegan a verla. Y ese mundo del que hablo, nuestro mundo, no es más que un gran cúmulo de experiencias y emociones esperando a ser vividas. Un mundo en el que lo único que tenemos todos en común es lo que nos diferencia. Personas, colores, idiomas, religiones y tradiciones. Características que abren nuestra mente y nos muestran lo pequeños que somos comparados con esa grandeza que nos rodea.

Sí, Señores, ¡Yo soy viajera! Viajera con todas sus letras. De las que se van de vacaciones, de las que trabajan o de las que directamente hacen las maletas y se mudan a otro país.  De las que son capaces de meter una vida entera en una maleta y lo que no quepa sobra. De las que no se asustan al empezar de cero, sino, más bien, lo disfrutan. De las que, en definitiva, como seguramente hemos escuchado todos alguna vez, se autodenominan “ciudadanos del mundo”.

Y como toda información tiene valor y creo que tenemos la obligación de abrir camino a los que nos siguen, compartiré  mis vivencias y consejos con todo aquel que, como yo, quiera crear su propio mapa.

¡Empezamos!